Fadeelah no es un número más en la crisis de Siria

Fadeelah no es un número más

Fadeelah salió de Siria en mayo de 2013. La dolorosa decisión de huir de su país se produjo después de escuchar que las aldeas cercanas a ella estaban siendo atacadas. Desde entonces su vida no ha vuelto a ser igual. 

El pasado mes de diciembre visitamos a Fadeelah, una madre refugiada siria con sus hijos en Jerash. Mientras esperábamos para entrar en su casa, todos fuimos muy conscientes de las bajas temperaturas que las familias aquí soportan en invierno. Cuando entramos a su casa por primera vez descalzas (es un signo de respeto quitarse los zapatos al entrar en una casa) podíamos sentir el suelo frío traspasando los calcetines que usábamos, así que no podíamos ni imaginar cómo se sentían estando completamente descalzos sin calcetines.
 
Fadeelah salió de Siria en mayo de 2013. La dolorosa decisión de huir de su país se produjo después de escuchar que las aldeas cercanas a ella estaban siendo atacadas. Aunque no había visto bombas o balas, podía oírlos cerca y decidió que ya era hora. El esposo de Fadeelah estaba trabajando en el extranjero y no pudo estar allí con ella durante todo el viaje a Jordania. "El viaje fue difícil", dice Fadeelah. "Huimos en secreto, así que les dije a mis hijas que cada una de ellas solo podía traer una o dos prendas, nada más. Encajamos todo lo que cogimos en dos mochilas escolares ". Tardaron 12 horas en llegar a la frontera jordana donde se encontraron con las fuerzas de seguridad que los escoltaron hasta el campamento de refugiados Za'atari.
 
Fadeelah no quería quedarse en el campamento porque sentía que el ambiente era demasiado duro para sus niñas, por lo que decidió continuar el viaje a Jerash, donde ya habían estado sus hermanas. "Me gusta Jordan porque es seguro", dice Fadeelah. "Es muy difícil dejar tu hogar, pero al menos tengo a mis hermanas aquí conmigo".
 
El esposo de Fadeelah le envía el dinero que puede, pero desafortunadamente rara vez es suficiente para cuidar de ella y sus siete hijos. "Mi esposo nos envía todo lo que gana y viene a visitarnos una vez al año porque tiene que trabajar mucho". Debido a esto, Fadeelah ha seguido teniendo dificultades para adaptarse a su entorno en Jordania. No está rodeada de los rostros familiares y los lugares a los que está acostumbrada, y debido a eso, como lo haría cualquier madre, está constantemente preocupada por la seguridad y el bienestar de sus hijos. En medio de estas desafortunadas circunstancias, sin embargo, Fadeelah reconoce que es afortunada de saber que sus hijos gozan de buena salud.
"Afortunadamente, estamos bien. Sabemos que hay personas en situaciones que son peores".
 
No olvidemos a todos los que se ven obligados a huir de sus hogares en busca de seguridad. Es con historias como la que conocemos de Fadeelah con las que recordamos que hay caras y nombres propios detrás de los 13,5 millones que han sido desplazados desde que comenzó el conflicto en Siria hace casi siete años.