Nuestra promesa

La violencia afecta a cerca de 1.7 mil millones de niños y niñas cada año, en todos los países, ciudades y comunidades. World Vision cree que un mundo sin violencia contra la infancia es posible, pero se necesita a todo el mundo para conseguirlo.

 

Puede ser difícil creer lo que les sucede a los niños,

pero es imperativo que lo creamos.

Puede ser difícil afrontar la realidad de la violencia contra la infancia,

pero es imperativo que lo afrontemos.

Porque si no nos enfrentamos a la verdad, nunca la veremos.

Nunca haremos nada para detenerla.

No lo leeremos en las noticias. Nunca hablaremos de ella mientras cenamos.

Nunca vigilaremos lo que les está sucediendo a los niños en nuestra ciudad o pueblo.

Nunca creeremos al niño o niña cuando dice que le han tocado de manera inapropiada.

Nunca consideraremos un niño trabajador al que hizo esas prendas de diseño que nos encanta usar.

Daremos por perdido al menor que fue reclutado como un niño soldado.

Haremos de los niños refugiados el problema de otro país.

No nos preguntaremos cómo hacer que nuestras escuelas sean más seguras, para que cada niño y niña pueda recibir educación.

Fingiremos que no sabemos que se están vendiendo niñas para casarlas. Vendidas para trabajar. Vendidas para la pornografía.

Nunca sabremos que la mutilación genital femenina le sucede a nuestras hermanas.

Nunca investigaremos un cambio de comportamiento de un niño de nuestra clase, en nuestras tiendas, en nuestras cafeterías,

en la consulta del médico, nuestra iglesia, nuestro centro comunitario o incluso nuestra propia casa.

Nunca dejaremos que los niños y niñas tengan voz.

Cuando nos negamos a mirar, silenciamos los gritos de ayuda.

Los llantos por un problema que la mayoría del mundo desea que no existiera.

Pero los buenos deseos no terminarán con la violencia contra los niños.

Se necesita conocer los signos.

Se necesita saber de dónde viene tu ropa.

Se necesitan líderes de fe y sus comunidades para hablar sobre las acusaciones de abuso sexual.

Se necesitan políticos que hablen en el gobierno sobre el matrimonio infantil.

Para acabar con la violencia contra los niños, se necesitan enfermeras, conductores, aldeas, directores ejecutivos, compañías tecnológicas, conciertos, celebridades, etiquetas, cámaras, yo, tú, tu empresa y la iniciativa de tu empresa.

Se necesitan nuevas ideas. Nuevas conversaciones. Nueva tecnología.

Se necesita corazón, amor y coraje.

Se necesita una fe renovada en la posibilidad de que algún día podamos y hagamos esto.

Se necesita a todo el mundo para acabar con la violencia contra la infancia.

Esa es la misión. Esa es la visión. Y no nos detendremos hasta que el mundo vea y actúe.