Poniendo en marcha un negocio en un asentamiento de refugiados

Eran sólo 18 dólares (16 euros). Eso era todo lo que Joyce necesitaba para comenzar su restaurante. Cada día sirve tazas de té y platos cargados de alubias, pescado y arroz o carne de res y ugali - un plato tradicional ugandés hecho con harina de maíz - en un concurrido centro comercial, en una de las ciudades más nuevas del país. Sus clientes a la hora del almuerzo son trabajadores humanitarios, refugiados cansados de cocinar para sí mismos o jóvenes que se detienen a quedarse y charlar. El negocio está en auge para Joyce, que vive en Uganda hace menos de un año. Joyce está entre el millón de refugiados que han escapado del conflicto en Sudán del Sur. 

Es una madre soltera de 23 años con tres hijos. Llegó al país solo con sus cacerolas. "Yo había estado llevando un pequeño restaurante en Sudán del Sur, así que logré escapar con mis sartenes y algunos otros artículos. Todo lo que necesitaba era algo de capital para comprar alimentos e ingredientes ", explica Joyce.

Joyce llegó a Uganda sola, ya que su marido fue asesinado en el conflicto que actualmente sigue destruyendo su patria. Se dio cuenta que la vida insoportable allí, cuidando a tres niños y luchando para asegurar una ración de comida diaria. Joyce vive ahora en Imvepi, una comunidad de más de 100.000 refugiados que se estableció en febrero de 2017. "Vi muchas oportunidades de negocios alrededor del asentamiento pero carecía de capital", dice Joyce.

Grupos de ahorro

Cuando un “agente de ahorro” de la aldea se acercó a ella, Joyce no dudó en inscribirse en un grupo de ahorros. "Tuvimos grupos similares en Sudán del Sur, así que tenía una idea de cómo operan", agregó Joyce. Durante los dos primeros meses, tuvo que vender parte de la ración de alimentos de su familia para contribuir al grupo de ahorro. "Cada semana ahorramos UGX2.500 (0.60 céntimos) por miembro. Es difícil encontrar ese dinero por aquí porque la mayoría de la gente no tiene actividad generadora de ingresos. Así que lo que los miembros solemos hacer es vender parte de sus raciones mensuales." Joyce añade.

Después de dos meses de ahorro, Joyce calificó para obtener un préstamo de 16 euros de su grupo de ahorros, de 30 miembros. "Con este dinero pude comprar varios alimentos, aceite de cocina, sal, ingredientes, y unos platos de plástico que necesitaba para poner en marcha un lugar para comer en el mercado. Tengo unas lonas gratis, he comprado unos postes de madera y he puesto una pequeña estructura para que sirva de comedor para mis clientes.", añade Joyce.

Después de solo dos semanas de comenzar con su puesto de comida, Joyce logró devolver el préstamo. En un buen día, Joyce ganará 6€ (30.000 UGX) en ganancias, aunque la mayoría de los días gana solo 3€ (15.000 UGX). Ahora planea pedir otro préstamo para expandir su negocio.

Garantizar que los miembros del grupo de ahorros tengan éxito

Cada grupo de ahorro comienza cuando World Vision identifica y capacita a personas de una aldea en alfabetización financiera, metodología de ahorro y administración de negocios.

A estos “agentes de ahorro” se les encarga moverse a través del asentamiento de refugiados para sensibilizar a las personas y registrar a aquellos que están dispuestos a formar grupos. Se solicita a los refugiados y miembros de la comunidad de acogida que formen grupos de ahorro conjuntos de no más de 30 miembros cada uno.

Un reciente informe de evaluación de los medios de subsistencia realizado por World Vision encontró que es necesario promover actividades económicas entre las comunidades de refugiados y de acogida para aumentar los ingresos y la autosuficiencia. El informe también descubrió que algunos de los refugiados tenían tiendas en Sudán del Sur y entendían cómo manejar negocios. El informe recomendaba que se necesitaran intervenciones para apoyar el restablecimiento de los medios de vida anteriores, para que los refugiados volvieran a la autosuficiencia y participaran en la economía de mercado.

World Vision se ha asociado con la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para documentar las mejores prácticas y estudiar las maneras de ampliar aún más el programa cuando se disponga de la financiación necesaria. Creemos verdaderamente en ayudar al desarrollo de las comunidades, pero necesitamos socios para lograrlo.