Clubes de Paz en Uganda para resolver la violencia entre refugiados

Clubes de Paz en Uganda para resolver la violencia entre refugiados

Cada mañana, las historias de la noche anterior van de boca en boca. El mayor asentamiento de refugiados del mundo carece de radio o de periódicos, sin embargo, las noticias se propagan de persona en persona. Las noticias siempre son las mismas: alguien robó aquí, una pelea allí, un apuñalamiento, una violación... Sucesos aislados basados en conflictos históricos. “Cuando hay malentendidos, las personas no se entienden, están en desacuerdo y se pelean,” dice Simon Taban, un refugiado de 16 años de Bidibidi. Los clubes de Paz ayudan a reducir este tipo de violencia. 

 

Numerosos recuerdos atormentan a los refugiados que han escapado del conflicto de Sudán del Sur. “Hemos perdido a muchos de nuestros seres queridos y familiares. Algunas chicas jóvenes fueron violadas por el camino y otros fueron asesinados,” explica Florence, una refugiada de 18 años. La violencia ha hecho que muchas personas sientan rencor a causa de lo que han experimentado y vivido en Sudán del Sur. Experiencias que son difíciles de olvidar y dejar atrás que salen a la luz en el día a día.

¿Por qué huyeron los refugiados?

Florence estaba en el colegio cuando su poblado fue atacado. Rápidamente fue a buscar a sus dos hermanos, uno mayor que ella y otro menor. Les agarró fuerte y corrieron durante dos semanas, casi literlamente, pues no hay tiempo para parar, simplemente descansar a un lado del camino cuando el cansancio se hace insoportable. “Dejamos a nuestros padres atrás, sabemos que mi padre murió y solo mi madre logró sobrevivir,” dice Florence.

Llegando a un país nuevo, una nueva comunidad

Florence, al igual que otros 280.000 refugiados, llegaron a Bidibidi hace un año. “Cuando decidimos venir aquí, nos enfrentamos a muchos retos. El día que llegamos, no habían casas, ningún sitio para dormir, nada de comida,” dice Florence. Después de que Florence y sus hermanos fueran registrados como refugiados oficialmente, se les brindó un pequeño terreno para construir una choza y comenzaron a asistir a la escuela secundaria.

Sin embargo, los retos siguen presentándose ante ellos a pesar de que estan felices de encontrarse en un país pacífico, poder asistir a la escuela y recibir ayuda por parte de World Vision. ¿Puedes imaginar cuales son esos retos?



“Aquí muchas cosas requieren dinero. Esto no es como Sudán del Sur, donde se puede cavar un hoyo y cultivar. Esta no es nuestra tierra. La falta de acceso a agua potable y la falta de madera para hacer fuego, son unos de los mayores obstáculos a lo que nos enfrentamos". Son precisamente estos retos los que hacen que los refugiados en Bidibidi se enfrenten entre sí. La pelea diaria que ejerce tanta presión sobre las familias que tratatn de sobrevivir de la mejor forma posible.

Abordando la violencia predicando la paz

Gracias a la ayuda de nuestros socios y colaboradores, World Vision hemos puesto en marcha los Clubes de Paz para tratar de aliviar esta violencia, rencor y tensión entre los refugiados. Formamos a los miembros del club que se presentan voluntariamente y les proporcionamos materiales para que los niños y jóvenes puedan organizar actividades, promoviendo la paz dentro de su comunidad de refugiados, entre sus vecinos y amigos o incluso con otras comunidades de los alrededores.

Una vez a la semana, grupos de entre 15 y 50 jóvenes se reúnen y estudian proyectos y actividades de World Vision relativas a la paz. A través de estas sesiones, todos aprenden a crear un ambiente más armonioso, resolver conflictos sin emplear la violencia y promover la paz a largo plazo. ¡Más de 1.3000 jóvenes han participado en estas sesiones a lo largo del año pasado!

 

“Tenemos muchas actividades diferentes, como teatro, que ayuda a crear un entendimiento común y acercar nuestras emociones a nuestras mentes. Debemos perdonar aquellos sucesos ocurridos,” explica Florence. “También jugamos partidos de fútbol y voleibol, que nos ayuda a sentirnos más unidos y vivir pacíficamente. Celebramos bailes culturales y ayudamos a aquellas personas que no pueden valerse por sí mismas o que necesitan un poco más de ayuda.”