Mi viaje a Ghana

Mi viaje a Ghana

Angel Cano, miembro del Consejo Asesor de World Vision y  ex consejero delegado de BBVA , que ha viajado recientemente con World Vision a Ghana para comprobar y poder transmitir la necesidad de implicar a las empresas en llevar agua potable a todo el mundo, nos cuenta su viaje a Ghana. 

Me gusta correr. Muchos días me levanto pronto y salgo a hacer kilómetros. Siempre al arrancar me da un poco de pereza, pero pienso: “venga, qué menos que 6 kilómetros”. Sin embargo hace unas semanas deje de correr durante unos días. África fue la culpable.

Desde hace años, mi familia ha venido colaborando con ONG y fundaciones. Siempre he pensado que la gente que trabaja en estas organizaciones son unas/os cracks y todo lo que hacen para ayudar a otra gente muy desfavorecida es brutal. No tiene precio su trabajo y lo que hacen por lo demás. Sentía que yo no les llegaba ni a la suela de sus zapatos y siempre me decía que tenía que ayudar de una forma mucho más activa.

En ese momento apareció World Vision y me ofreció esa oportunidad. La verdad es que no les conocía porque en España su trabajo no es muy conocido a pesar de llevar más de 65 años trabajando para los niños que más lo necesitan, pero no dudé un momento en ir a visitar zonas muy desfavorecidas de Ghana, donde el AGUA es el bien más precioso.

Allí World Vision tiene una presencia muy importante y ayuda mucho. Yo conocía Ghana, como otros muchos países, por el deporte y, cómo no, por el fútbol. Salimos de Madrid a Accra vía Ámsterdam. De Accra volamos a Tamale y de ahí en coche a Zabzugu. Viaje de día completo. Nos quedamos en una casa que podría ser lo más parecido a un hotel y a partir de ahí empezó el recorrido por los diferentes proyectos que lleva a cabo la organización.

Empezamos visitando un hospital en el que unos meses atrás World Vision, con el apoyo de la youtuber Verdeliss, había entregado una incubadora. ¡Desde entonces más de 75 niños han podido sobrevivir! Algo tan básico de lo que carecían ha significado un cambio fundamental en este hospital. En cualquier caso, les haría falta alguna otra incubadora más, pero sobre todo una ambulancia para poder llevar a mejores hospitales a los enfermos que no pueden ser atendidos ahí. Pero también sería muy necesario conseguir algún médico más. ¿Podéis imaginar que sólo hay uno? Me entretuve charlando con él de alternativas que permitiera incorporar a más médicos a través de formación durante 3 o 4 años e irlos rotando. Diferentes opciones que no son fáciles en absoluto pero se podría intentar. Y para acabar, sería fundamental convertir los caminos en carreteras y poder llegar a núcleos de población con más medios.

Como veis, todo muy precario y una lista llena de necesidades que es solo la punta del iceberg de lo que podríamos hacer por esta comunidad. Es aquí cuando empiezas a pensar en la importancia de dar a conocer a todo el mundo esa lista, para poder cambiar la vida de miles de personas.

Sin embargo, cuando ya pensaba que habíamos visto todas los proyectos que más ayuda necesitaban tuvimos la oportunidad de visitar una escuela, a algunos niños apadrinados y por último llegó el momento del agua, ese bien tan preciado que no siempre sabemos valorar en nuestro día a día. El agua era el objetivo principal de nuestro viaje, conocer la situación del acceso a agua en Ghana y trabajar para reducir estas injusticias.

Primero visitamos un poblado donde, gracias al apoyo de World Vision, acababan de construir un pozo. Nos recibieron con sus mejores ropas (muy sencillas pero llenas de colores). Bailaron y cantaron como muestra de bienvenida y luego recorrimos con ellos el camino que las mujeres realizan todos los días, varias veces, para recoger agua de su nuevo pozo. Siendo sinceros, la ida es aceptable pero a la vuelta transportan en su cabeza más de 20 litros. Hasta que no te lo pones en la cabeza no eres capaz de dimensionarlo. Aun así estas mujeres tienen suerte; gracias al nuevo pozo solo tienen que andar un kilómetro. Antes de tenerlo, y como en el resto de poblados de la región que no tienen acceso a un pozo, las mujeres tenían que recorrer de media 6 kilómetros.

Corre/camina por niño: una forma de llevar agua a quien la necesita

Gran viaje y experiencia impagable que agradezco a toda la gente de World Vision. Me ha ayudado a entender la importancia del agua, de la higiene y, como siempre, de la educación. Además he comprobado que todos podemos contribuir a ofrecer una vida digna y mejor a quiénes no tienen nada. Con poco se consigue mucho. Es cuestión de levantarse y decir... “vamos, qué menos que 6 kilómetros”. Lo que ocurre es que esta vez no voy a correr solo. Esta vez vamos a salir a correr muchos. Esta vez lo haremos juntos en la carrera 6kforwater, en la que podéis participar desde cualquier sitio de España gracias a una app. Gracias a este evento tú podrás correr el día 19 de mayo mientras una empresa te estará apoyando y donará un euro por cada kilómetro recorrido.  Es muy fácil, puedes seguir todos los pasos en la web: www.6kforwater.es  

¡Qué menos que 6 Kilómetros!