El último informe global de World Vision, publicado con motivo del Día Mundial de las Personas Refugiadas, revela cómo los recortes en la ayuda humanitaria están impulsando el hambre y una crisis de protección infantil entre las personas refugiadas y desplazadas internas, empujando a niños y niñas a abandonar la escuela y a incorporarse al trabajo, al matrimonio infantil y a situaciones de explotación.
El informe señala una solución clara y respaldada por la evidencia. Las familias que pueden generar ingresos y cubrir sus propias necesidades tienen muchas menos probabilidades de exponer a sus hijos e hijas a situaciones de riesgo.
La autosuficiencia, respaldada por el acceso al empleo, políticas inclusivas y medios de vida estables, surge como un poderoso factor de protección, ayudando a los niños y niñas en situación de vulnerabilidad a permanecer en la escuela, reduciendo la pobreza, el hambre y los riesgos de explotación, y restaurando su dignidad.