Oriente Medio y Afganistán se acercan a un punto crítico a medida que las condiciones de sequía se intensifican rápidamente en la región. El aumento de las temperaturas, los periodos prolongados de sequía y los problemas crónicos en la gestión del agua están provocando niveles alarmantes de inseguridad alimentaria y de acceso al agua.
Cerca de 50 millones de personas en Oriente Medio y Afganistán están experimentando altos niveles de inseguridad alimentaria aguda que amenazan su bienestar y su supervivencia. Los niños, niñas y jóvenes de toda la región están cada vez más expuestos a múltiples impactos climáticos que están interrumpiendo su acceso a la educación y afectando su salud mental.
Estas presiones también están aumentando el riesgo de desplazamientos internos y transfronterizos, y profundizando las tensiones entre comunidades.