Son demasiados los niños, especialmente los que viven en condiciones de mayor vulnerabilidad, que ya ven su bienestar y su futuro expuestos a riesgos inaceptables. La experiencia de World Vision con el ébola nos ha demostrado que más allá de la COVID-19, los niños sufrirán inevitablemente una mayor inseguridad alimentaria; un mayor riesgo de violencia, negligencia, abuso y explotación; y la interrupción o colapso total de los servicios esenciales, incluida la educación formal e informal.

Si bien los niños podrían no sufrir los peores síntomas de la COVID-19, millones de vidas jóvenes estarán en riesgo a medida que los sistemas de salud deficientes se vean desbordados por la pandemia y se desvíen recursos de gran valor.

Las repercusiones secundarias pone riesgo la vida de los niños mucho más que la propia enfermedad.

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