Los resultados de la encuesta 2022 de World Vision muestran que más de dos años después de la pandemia, las niñas y los niños refugiados y desplazados internamente en los 11 países encuestados, continúan viviendo en condiciones precarias.

Sus necesidades de protección se ven constantemente erosionadas por crisis, contextos frágiles y situaciones vulnerables que se combinan entre sí. El conflicto arraigado, el cambio climático, los impactos continuos de COVID-19, el estrés y las tensiones en el hogar resultantes, se han visto agravados por el aumento vertiginoso de los precios de alimentos, fertilizantes y combustible.

La investigación muestra que los servicios e intervenciones de protección de la niñez que salvan y mantienen la vida de niños y niñas, que ya no tenían prioridad antes de la pandemia, continúan estando gravemente interrumpidos.

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