Malak de pie junto a su hermana y primas
19 de enero de 2021 Minutos de lectura

Los niños sufren miedo a la infección y hambre

tras la pandemia en Oriente Medio y Europa del Este

World Vision ha llevado a cabo un estudio que explora el estrés que sufren los niños en la región de Oriente Medio y Europa del Este debido a la COVID-19. Además del temor a que ellos mismos o sus seres queridos contraigan la enfermedad, los niños se preocupan por las dificultades económicas, la pérdida de su educación, el aumento de la violencia y el aislamiento social.

Dil Aqa, preadolescente de 13 años de Afganistán, explica cómo vive la pandemia: “Siento que el mundo se ha acabado y pienso en el futuro, en qué pasará, si puedo volver a ser feliz. Ahora estoy muy triste”.

“Tenemos el desafío continuo de estar seguros de escuchar a los niños y actuar de acuerdo con lo que nos transmiten para actuar y perseguir lo que demandan. En la región de Oriente Medio y Europa del Este, hemos escuchado a 762 niños y niñas en 12 países sobre cómo la COVID-19 está cambiando sus vidas. Tenemos que actuar ahora siguiendo sus indicaciones para asegurarnos de que la pandemia no destruya a una generación entera”, explica Eleanor Monbiot, líder regional de World Vision para la región de Europa del Este y Oriente Medio.

Algunos de los hallazgos son impactantes:

  • Casi la mitad de los jóvenes, niños y niñas que han participado en la encuesta se sienten tristes (49%) y preocupados (49%), y más de un tercio se sienten asustados (39%).
  • El 60% de los adolescentes se preocupa por caer en la pobreza, siendo Afganistán (99%), Irak (93%), Siria (89%) y Líbano (73%) los que muestran mayor preocupación.
  • La mitad de los niños y niñas temen que ellos y sus familias no tengan suficiente para comer, y Afganistán (99%), Irak (75%), Siria (74%) y Líbano (65%) presentan los porcentajes más altos.
  • El 20,2% de los niños encuestados informó al menos de un caso de violencia física, siendo el agresor un familiar en la mayoría de los casos (71,8%).

Sin embargo, el estudio también concluye que, a pesar de las dificultades, los jóvenes están encontrando formas de afrontar la situación y quieren que se escuche su voz. "Podemos recaudar fondos para comprar mascarillas, guantes y desinfectantes y dárselos a personas o familias que no pueden permitirse comprar esos artículos", cuenta un joven de 16 años de Kosovo.

“Vemos señales muy alentadoras de que los jóvenes de la región están respondiendo a los desafíos planteados por la pandemia. Más de dos tercios (71,4%) de los niños encuestados suelen ser optimistas sobre el futuro a pesar de sus temores actuales. El 77,7% de las niñas y el 85,2% de los niños se sienten útiles”, detalla Sophia Petriashvili, directora de estrategia y calidad de World Vision en la región de Oriente Medio y Europa del Este. Luego continúa diciendo que “Más importante aún ,nos llega clara y urgente la demanda de los jóvenes para que se escuche su voz, se respeten sus derechos y sean incluidos en los procesos de toma de decisiones".

Las peticiones a sus gobiernos son muy claras:

  • Más suministros para combatir la propagación de la enfermedad
  • Acceso a información actualizada y fiable sobre cómo protegerse
  • Medidas de seguridad
  • Atención médica integral y gratuita a las familias que contraen el virus
  • Espacios recreativos seguros
  • Cumplimiento de las leyes que protegen a los niños de la violencia en el hogar y en las calles
  • Abrir escuelas de forma segura de nuevo y, cuando eso no sea posible, impartir lecciones a través de la radio y la televisión
  • Mejorar el acceso a dispositivos electrónicos e Internet, especialmente en comunidades pobres, rurales y vulnerables
  • Proporcionar alimentos, regular su precio y dar asistencia financiera y oportunidades de sustento a las familias

Basándose en el estudio y en sus conclusiones, World Vision hace un llamamiento a los gobiernos, donantes, agencias de la ONU y la sociedad civil, incluidos los líderes religiosos, a lo siguiente:

  • Reconocer y acoger a los niños, niñas y jóvenes como titulares de derechos y actores sociales con la capacidad de contribuir a detener la propagación de la COVID-19.
  • Asegurar la protección infantil como una intervención para salvar vidas en todas las respuestas nacionales a la COVID-19.
  • Incluir programación multisectorial, asegurando que se implementen intervenciones de protección social para los más vulnerables, sensibles a los niños y al género. También, considerando de forma especial los hogares encabezados por mujeres, monoparentales y por niños y comunidades desplazadas (por ejemplo, aquellos que viven en contextos frágiles o países de acogida) durante las fases de respuesta y recuperación.

“Tenemos que conseguir que la protección infantil sea prioritaria invirtiendo en iniciativas humanitarias y de desarrollo que sirvan para prevenir, mitigar, responder y acabar con todas las formas de violencia contra los niñas y niños”, concluye Javier Ruiz, director de World Vision España.

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