Ayudar a una comunidad de Sudán del Sur a transformarse

Ayudar a una comunidad de Sudán del Sur a transformarse

Nuestro trabajo en Sudán del Sur es complicado: se trata de un país en conflicto, con altos índices de violencia y mortalidad. Sin embargo, trabajar en contextos frágiles o peligrosos no nos impide trabajar con las comunidades para que mejoren. Asegurar la supervivencia de los niños es primoridal, sin embargo, damos un paso más y trabajamos para mejorar sus vidas. 

Sunday Aryemo se dedica a ayudar a las mujeres a aprender habilidades agrícolas, proporcionarles semillas y herramientas de jardinería y enseñar a la comunidad sobre cuestiones de empoderamiento de género. Ha estado trabajando en el campo durante los últimos tres años porque allí es donde la ayuda es más necesaria. 

Sunday es oficial de seguridad alimentaria y proyecto de medios de vida de World Vision y gracias a su trabajo más de 660 familias en las afueras de Juba han mejorado su vida. "Sienten que los hemos salvado tanto. Ya no están experimentando el efecto del hambre. Ahora están cosechando mucho más y su alimentación ha mejorado", explica Sunday.

Pura determinación. Eso es lo que simboliza el ramo de malva de yute. La madre de John, de siete años de edad, ha perseverado y ha seguido cultivando pese a la inseguridad que ha plagado a su comunidad en Sudán del Sur. La malva de yute, se hierve y se sirve en platos de almuerzo que alimentan enormemente a los niños. Esta es solo una de las verduras que prosperan en este huerto junto al río puesto en marcha gracias al apoyo de World Vision.
 
A principios de 2016, Susan, la madre de John, y sus dos tías se unieron a este proyecto de World Vision que tiene como objetivo empoderar a las mujeres para que cultiven suficientes alimentos para ser sostenibles y vender los productos adicionales para mejorar sus ingresos. La mamá de John y sus tías asistieron a la capacitación agrícola y recibieron semillas mejoradas y herramientas de jardinería. "Estas semillas realmente nos han ayudado. La cosecha fue buena, ganamos dinero al llevar algunos productos al mercado ", dice Josephine, la tía de John. "Hemos aprendido las habilidades. Podremos comprar estas semillas nuevamente y seguiremos creciendo por nuestra cuenta".