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11 de enero de 2021

Los líderes religiosos y trabajadores de la salud

deben desempeñar un papel clave en el lanzamiento de la vacuna COVID-19

Un año después de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) informara por primera vez sobre un brote de un nuevo coronavirus en China, World Vision trabaja en cómo combatir el miedo, la desinformación y la resistencia de las comunidades frente a la implementación de la vacunación.

Para ello ha realizado un estudio, Barrier Analysis (Análisis de las Barreras), que evalúa las razones de la resistencia de las comunidades a los programas de salud y en el que se pone de manifiesto la importancia del respaldo de los líderes religiosos y los trabajadores de la salud comunitarios a la vacuna COVID-19 para contener y hacer retroceder la pandemia.

“La vacuna COVID-19 supone esperanza para los niños con dificultades y sus familias, cuyas vidas se han roto por las secuelas de esta terrible pandemia”, dice Andrew Morley, presidente y director ejecutivo de World Vision International. “La educación se ha suspendido, los servicios de salud se han llevado hasta el límite, los medios de vida han desaparecido, y los niños vulnerables se enfrentan a nuevas amenazas de violencia mientras quienes los protegen sucumben a esta terrible enfermedad”.

“Como hemos visto una y otra vez, los líderes religiosos juegan un papel crucial en el lanzamiento de vacunas. Trabajan con las comunidades para involucrarlas en el proceso, asegurándose de que se distribuyan de manera justa y sean plenamente aceptadas" añade.

La ONG ha realizado estudios en comunidades rurales en Bangladesh en los que se revela que el 100% de los encuestados que tenían la intención de vacunarse estaban de acuerdo con la siguiente afirmación: “La mayoría de los líderes de mi comunidad y líderes religiosos querrían que me pusiera la vacuna COVID-19”. Por el contrario, solo el 38% de los que tienen la intención de rechazar una vacuna ("no aceptadores") estuvieron de acuerdo con esa afirmación. Los "aceptadores" de la vacuna también tenían 7,1 veces más probabilidades (que los no aceptadores) de decir que sería muy probable que recibieran una vacuna si un trabajador de la salud se la recomendara.  

El estudio también encontró que los que no aceptaban tenían casi 10 veces más probabilidades que los que aceptaban de estar totalmente de acuerdo con la afirmación: "Si contraigo la COVID-19 o no es por la voluntad de Dios o el azar".  

World Vision también ha llevado a cabo estudios en Myanmar donde los factores que impulsan la aceptación de la vacuna COVID-19 en las comunidades son similares a los recogidos en Bangladesh. 

Estos hallazgos sugieren que el respaldo de los líderes religiosos y los trabajadores de salud comunitarios es vital para la aceptación comunitaria, la promoción de información de salud precisa y para ayudar a garantizar la adopción de vacunas de alto nivel. En la actualidad, World Vision trabaja con una red de más de 184.000 trabajadores de salud comunitarios y se ha comprometido con más de 210.000 líderes religiosos a nivel mundial para combatir la propagación del virus. 

“Conocí a muchos líderes religiosos el año pasado en el este de la República Democrática del Congo involucrados en la aceptación comunitaria de la vacuna contra el ébola, y está demostrado que su trabajo salva innumerables vidas”, comenta Morley.

Actualmente, se están analizando los resultados de los estudios realizados en India, Kenia y Tanzania, que se publicarán a finales de mes e informarán del enfoque de trabajo de World Vision en el apoyo a la implementación de vacunas y se pondrán a disposición de la OMS, GAVI y UNICEF.

“Tenemos una amplia experiencia al asociarnos con niños, comunidades y líderes para implementar vacunas en todo el mundo”, dice Morley. "Ayudamos a garantizar que más de 130.000 personas, en cuatro países, fueran vacunadas contra los brotes de ébola en África Occidental y la República Democrática del Congo, y hemos participado activamente en los esfuerzos de erradicación de la poliomielitis durante más de 20 años".

“Si bien una vacuna representa un triunfo científico, nadie puede reclamar la victoria hasta que llegue a las comunidades más vulnerables de todo el mundo”, añade Morley. “Desafiamos al mundo a ser justo en la distribución de vacunas. La protección contra este virus no debe estar vinculada al poder económico, debe ser justa y equitativa”.

Las vacunas COVID-19 serán un salvavidas para los niños vulnerables de todo el mundo sólo si llegan a las comunidades que más las necesitan. La respuesta a la COVID-19 de World Vision ya ha llegado a 58 millones de personas con ayuda, asistencia y mensajes de prevención y seguridad que se promovieron con éxito a través de cientos de miles de líderes religiosos y promotores de salud de base. Ahora el objetivo es movilizar a esas redes influyentes para apoyar el despliegue de vacunas y asegurar su justa asignación. 

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