Elquin y su familia inaugurando su nueva casa
26 de noviembre de 2020 Minutos de lectura

Por fin, seguro en casa

Imagina ir a dormir todas las noches aterrorizado por si algo o alguien puede entrar fácilmente en tu casa y lastimarte.

Eso es lo que Elquin, de 5 años, su madre Carolina y tres hermanos soportaron todas las noches durante muchos años, sabiendo que cuando caía la noche, su hogar era susceptible a la lluvia, a los animales o peor aún, a los extraños.

Desde que Elquin recuerda, su familia ha vivido en una cabaña en Ojojona, Honduras, hecha de ramas y paja mezclada con arcilla. Cuando hacía calor, el sol entraba a raudales por los agujeros de las paredes y les quemaba la piel. Cuando hacía frío, el viento se precipitaba y les congelaba. Y, por supuesto, había poca protección contra lo que pudiera acechar afuera, haciendo que el lugar donde una familia debería sentirse más segura, fuera cualquier cosa menos eso.

Este problema se agravó cuando Carolina se vio obligada a dejar a sus hijos solos en casa todos los días, mientras se ganaba la vida lavando y planchando ropa en la ciudad, situada a una hora de distancia.

A causa de la COVID-19, Carolina perdió su trabajo y los ingresos de su familia desaparecieron. Sus hijos no podían continuar su educación de forma remota porque no tenían acceso a Internet o dispositivos para conectarse a clases virtuales. Carolina pensaba que su familia estaba atrapada en una casa destartalada y no podía imaginar una salida.

Se veían atrapados en su cabaña, sin posibilidades de futuro

Pero las cosas cambiaron porque Elquin entro a formar parte del programa de apadrinamiento infantil de World Vision en su comunidad. El personal y los voluntarios de World Vision conocían los impactos significativos y agravados en el bienestar de los niños. Después de todo, los niños necesitan un lugar para dormir, comer, jugar, aprender, reír y, sobre todo, sentirse seguros.

Cuando Elquin y su familia cruzaron las puertas de su nuevo hogar por primera vez, todos sus amigos y vecinos estaban allí para celebrarlo.

La primera vez en su nuevo hogar fue la última noche que durmieron con miedo. Las primeras veces pueden ser poderosas, tanto para ti como para tu niño apadrinado. Esto es especialmente relevante a finales de 2020, cuando incluso más niños están en situaciones de vulnerabilidad y el apadrinamiento puede cambiarles la vida más que nunca.

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