Voluntario: los héroes anónimos que nos acompañan

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La COVID-19 ha hecho nuestro mundo más pequeño y de repente hemos visto como nuestra comunidad pasa a ser lo más importante. Para los niños que viven en los lugares más difíciles del mundo, esto es especialmente cierto. Los servicios e infraestructuras gubernamentales no siempre son fuertes, por lo que la red global de voluntarios comunitarios de World Vision, más de 162.000 en 1.250 comunidades en todo el mundo, son nuestra arma secreta en la lucha contra la COVID-19.

Los voluntarios siempre han sido una parte fundamental de nuestro trabajo, ayudando a monitorear el bienestar de los niños, enseñando nuevas habilidades a las comunidades y apoyando a los niños y sus familias de muchas maneras. Pero ahora, con las restricciones por la COVID-19 cambiando radicalmente la forma en que interactuamos con los niños en nuestros programas y en el momento en que los niños más nos necesitan, nuestra red de voluntarios es un salvavidas directo al corazón de las comunidades.

Los voluntarios son personas comunes que viven en las comunidades de nuestros hijos. Están entrenados y capacitados para llevar a cabo su trabajo. Cuando comenzaron las restricciones o toques de queda y de repente el personal no pudo viajar a diferentes pueblos o comunidades, nuestros voluntarios o asistentes de la comunidad ya estaban allí, listos para entrar en acción y con su ayuda y el uso de móviles, chats y plataformas sociales, nuestro contacto con los niños continua mientras duren las restricciones.

Su trabajo multiplica nuestro impacto

Leidy Karina Jacome, Gerente del Programa de Área en Bucaramanga, Colombia, sabe que el trabajo de sus 490 voluntarios no tiene precio, a pesar de que no se les paga: “Es un honor trabajar con personas tan amables como los voluntarios. Ellos viven en las comunidades y sufren situaciones familiares difíciles, en vecindarios afectados por diferentes problemas sociales, pero aún así tienen la alegría y la esperanza de ayudar, compartir y trabajar. Para mí, son inspiración y compromiso".

Impulsados ​​por una determinación compartida de transformar las vidas y el futuro de los niños de su comunidad, cada uno de los voluntarios de Bucaramanga trabaja un promedio de 10 a 15 horas a la semana, e incluso antes de la COVID-19. Su trabajo multiplica nuestro impacto: después de recibir formación en diferentes áreas, salen a compartir ese conocimiento con las comunidades.

Mientras que el personal de World Vision Columbia desempeña papeles vitales para la organización, los 490 voluntarios son el elemento indispensable del trabajo en la comunidad: “Para muchos niños, los voluntarios son una fuente de protección y cuidado. Ven en un voluntario a una persona con la que pueden contar y a la que pueden recurrir. Para los adultos, el voluntario es un amigo que los apoya en la educación de sus hijos. Su trabajo es vital para mantener la implementación de nuestro trabajo, para aumentar el bienestar de las familias, adolescentes y niños" dice Leidy.

En este momento, cuando las restricciones por la COVID-19 impiden que nuestro personal opere en el terreno, incluso cuando los niños enfrentan mayores riesgos de inseguridad alimentaria, interrupción educativa, estrés y trauma psicosocial, enfermedades y abuso y explotación, los voluntarios que ya están en la comunidad están comprometidos y entrenados para cuidar y apoyar a los niños más que nunca.

Hablamos con Marly, voluntaria en Bucaramanga de 26 años que vive en el barrio de Ciudadela del Oriente con su esposo y sus dos hijos: "Cuido la salud de los niños en mi comunidad y que sus derechos no sean violados. Me gusta recibir formación todo el tiempo y siempre estoy aprendiendo".

A Marly le encanta la forma en que el apadrinamiento de niños une a las personas, incluso de todo el mundo, para transformar la vida de los niños: "Mis historias favoritas son en las que un niño habla conmigo sobre su padrino o madrina, porque es muy emocionante ver el amor de los niños por ellos y sentir cómo se sienten apoyados".

Claudia Viviana es una voluntaria de 43 años, esposa y madre de dos hijas y trabaja ayudando a supervivientes de minas terrestres y pacientes con cáncer en el hospital local. Ella encuentra tiempo para ser voluntaria como Promotora Educativa para actividades con niños de 6 a 11 años en Girón. Ella sabe que ahora su papel de voluntaria es más crítico que nunca, sabiendo que sus acciones, como compartir mensajes e información de prevención o denunciar los abusos de niños durante el encierro pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte de los niños y las familias con las que trabaja.

“Soy un puente de comunicación para los niños. Les enseño valores y los ayudo a fortalecerlos. Les ofrezco mi amistad cuando están tristes, o si quieren hablar con alguien saben que me tienen a mí”, dice ella

El voluntariado es una parte fundamental de nuestra organización. Ellos son protagonistas de todos nuestros logros, del cambio que generamos en las comunidades, de la ayuda que entregamos en emergencias y de las acciones de sensibilización que llevamos a cabo. Cada voluntario forma parte de nuestro objetivo: construir un mundo mejor. 

¿Te gustaría ser voluntario en World Vision? Te contamos como formar parte del equipo de voluntarios.