La COVID-19 amenaza con diezmar a los grupos más vulnerables en Brasil

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La propagación agresiva de la COVID-19 amenaza con diezmar las comunidades vulnerables en Brasil, a medida que el país se convierte en el epicentro de la pandemia en América Latina, advierte la organización humanitaria World Vision.

Brasil ocupa el tercer lugar mundial en el ranking de casos confirmados por COVID-19, solo por detrás de EE. UU y Rusia. El Ministerio de Salud de Brasil registró 262.545 casos confirmados y 17.509 muertes, hasta el 19 de mayo. A medida que estas cifras continúan aumentando, los más vulnerables (pueblos indígenas, habitantes de las riberas, habitantes de favelas, migrantes y refugiados) corren un riesgo extremo.

El Estado de Amazonas, ubicado al norte de Brasil, presenta los datos más preocupantes. Con poco menos de 4 millones de habitantes, el estado ocupa el puesto 13 en tamaño de la población, pero ya ha saltado a la cuarta posición en número total de muertes por COVID-19 en el país.

Amazonas también concentra 12 de las 20 ciudades con la mayor incidencia de casos de la enfermedad en Brasil y cinco de los 10 municipios con la tasa de mortalidad más alta. El aumento incontrolable en el número de casos ha llevado a las camas de hospital a una ocupación máxima y a los servicios de salud y funerales al colapso. “Los hospitales se han quedado sin camas, los trabajadores de salud están abrumados y hay escenas horribles de fosas comunes. Esto dificulta que las familias e incluso las funerarias brinden servicios rápidos y oportunos”, dijo Luis Corzo, Director de Respuesta a la Emergencia de World Vision Brasil.

Pueblos indígenas y habitantes de la ribera

Manaus, la capital del Estado, es una puerta de entrada a las comunidades en toda la cuenca del Amazonas, y si el virus se propaga, podría diezmar muchos grupos indígenas vulnerables y habitantes de la ribera. World Vision está allí, trabajando en colaboración con la Iglesia Presbiteriana para proporcionar nutrición, kits de saneamiento y promover cambios de comportamiento para prevenir infecciones. El trabajo de World Vision se concentra en Manaos y en Manacapuru, un municipio que actualmente lidera los registros nacionales de casos y muertes de COVID-19 para grupos de 100,000 habitantes.

"La mayoría de las personas que viven en la región de Amazonas necesitan migrar en busca de soluciones porque trabajan en el sector informal o están desempleadas", explicó Joao Diniz, Líder Regional de World Vision, América Latina y el Caribe. "En este escenario, las personas tienen que elegir entre morir de COVID-19 o morir de hambre".

Migrantes y refugiados

Amazonas es también uno de los tres estados donde World Vision ha trabajado en los últimos meses con poblaciones migrantes procedentes de Venezuela, incluidos los pueblos indígenas. Además, la ONG proporciona ayuda humanitaria a los migrantes en los estados de São Paulo y Roraima, la principal puerta de entrada para los migrantes venezolanos al país.

Las autoridades brasileñas estiman que alrededor de 260.000 migrantes venezolanos viven actualmente en Brasil. Las limitaciones preexistentes para acceder al agua, los servicios de salud y la nutrición adecuada que enfrentan las poblaciones se vuelven extremadamente amenazantes en medio de la pandemia de COVID-19.

Habitantes de barrios marginales y comunidades periféricas

Brasil tiene la novena economía más grande del planeta, pero el 1% más rico de la población gana 33 veces más que el 50% más pobre, según el Foro Económico Mundial. La directora nacional de World Vision Brasil, Martha Yaneth Rodríguez, dijo que "la desigualdad es el factor clave que está impulsando la curva exponencial COVID-19 en Brasil".

En la base de esta pirámide de desigualdad, hay residentes de favelas y barrios marginales en las afueras de los grandes centros urbanos, otro grupo prioritario al que World Vision apoya con entrega de ayuda humanitaria. Los datos oficiales indican que el 6% de la población de Brasil vive en barrios marginales, lo que corresponde a más de 11 millones de personas, un contingente mayor que la población total de países como Austria y Suecia. En estas comunidades, muchas vulnerabilidades terminan cruzándose, especialmente en poblaciones migrantes e indígenas.

World Vision ha estado trabajando en el país con una respuesta frente a la COVID-19 desde hace dos meses. Hemos llegado directamente a más de un millón de personas en 12 estados de la República de Brasil con las tasas de infección más altas.

World Vision está respondiendo en más de 70 países en todo el mundo, priorizando los países más vulnerables. La respuesta apunta a 72 millones de personas, más de la mitad de ellas niños. La organización advierte que cualquier intento de frenar la propagación de COVID-19 también debe implicar abordar los impactos secundarios. 

En un informe reciente, World Vision estima que hasta 30 millones de vidas de niños están en riesgo debido a los efectos secundarios en la salud, como enfermedades mortales como la malaria, la falta de inmunización o el aumento de la desnutrición, ya que los sistemas de salud están saturados por los pacientes con COVID-19.