Microfinanzas, el motor económico de las comunidades más pobres del mundo

Cada pequeño préstamo entregado a una familia, en las comunidades más pobres del mundo, permite financiar el crecimiento de un negocio para tener más oportunidades en la vida. World Vision proporciona pequeños préstamos y otros servicios financieros con los que ayuda, sobre todo a las mujeres, a convertir sus ideas en pequeñas empresas con las que mantener a sus familias. Siempre trabajamos con personal local, conociendo así de manera directa a las familias y confiando en el potencial de las comunidades. Entendemos las necesidades de sus beneficiarios y su cultura y gracias a eso, además de proporcionar créditos, también asesoramos a los solicitantes para tener éxito en la creación de empresas sostenibles.

Muchas vidas ya han cambiado...

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Rhoda Ziba es una mujer de 51 años que vive en Malawi. Siempre pensó que la vida no tenía más que ofrecerle que ser una ama de casa dependiente de su marido. A pesar de haber crecido en la pobreza y carecer de oportunidades de mejora, ella siempre había anhelado más. En 2011 tomó la decisión de mudarse junto a su familia a otro distrito en busca de un futuro mejor para sus hijos. Comenzó a reconstruir su vida poco a poco y encontró un pequeño trabajo cuidando el jardín de otra persona.

Sin embargo, el auténtico cambio llegó a su vida cuando conoció a World Vision. La relación se estableció a través del grupo de ahorro que le apoyaba para guardar parte de sus beneficios. World Vision vio en Rhoda una mujer valiente con muchas posibilidades en la vida. Por eso, se le animó y ayudó a pedir un préstamo y comenzar con un negocio propio. Los principios no fueron fáciles, obtuvo un primer préstamo que invirtió en un proyecto agrícola. Poco a poco el negocio fue dando beneficios y al año siguiente ya pudo ampliar su negocio con la cría de cerdos, el cultivo y la venta de banana. Con los beneficios ha ido pagando el préstamo, cubriendo sus necesidades e incluso se ha construido una casa. Ahora Rhoda apoya el trabajo de World Vision y anima a otras mujeres en su comunidad a luchar por sus sueños al igual que lo hizo ella.

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Atta Potir se ha dedicado toda su vida a la producción de aceite de coco en Ghana, concretamente desde hace más de 35 años. Es un oficio que aprendió de su madre, que a su vez aprendió de la suya. Esta ha sido siempre su única fuente de ingresos. Algunas etapas han sido muy complicadas  debido a los altos costes del coco y sobre todo a la falta de cocos en periodos de sequía. Atta es una madre soltera de 7 hijos que siempre ha luchado por sacarlos adelante, ha trabajado para alimentarlos y para pagar la escuela. Sin embargo la falta de ingresos hacía cada vez más complicada su vida.

Atta conoció a World Vision hace tres años y desde el principio lo tuvo claro: decidió pedir un préstamo para plantar y cultivar sus propios cocos. Tenía las cosas muy claras y diseñó un plan de negocio en el que poder almacenar el excedente para la estación seca y así seguir obteniendo beneficios. Tres años y tres préstamos más tarde, ha sido capaz de aumentar su producción y almacena el excedente para los tiempos de mayor escasez. Pero si le preguntas a Atta su mayor logro, no tiene ninguna duda:

“He sido capaz de enviar a mis dos hijos mayores a la universidad. World Vision ha tenido un enorme impacto en nuestras vidas".

Las microfinanzas son actualmente el motor económico para que las comunidades más pobres del mundo conviertan las ideas de negocio en empresas de éxito. El prefijo 'micro' se refiere a las “relativamente” pequeñas sumas que son necesarias para proporcionar el capital inicial o financiación para los negocios. World Vision, como proveedores de microfinanzas, trabaja con las comunidades que no tienen acceso a los servicios financieros mínimos y por tanto carecen de oportunidades.

El trabajo de los microcréditos en datos:

  • 3.096.700: Niños beneficiarios de forma indirecta de los préstamos.
  • 1.197.431: Trabajadores apoyados en sus negocios.
  • 1.011.608: Microcréditos activos en este momento.
  • 72% de los beneficiarios son mujeres.