Mujer de Sudán del Sur, víctima del matrimonio infantil

Carta abierta sobre el matrimonio infantil

¿Por qué el matrimonio infantil es un problema tan horrible?

Estimados responsables y líderes:

Nosotros, niños, niñas y jóvenes, queremos llamar su atención sobre los matrimonios infantiles y su incidencia negativa en la vida de millones de niñas y niños en el mundo.

 

¿Por qué el matrimonio infantil es un problema tan horrible?

El matrimonio infantil se define como aquel en el que uno o ambos cónyuges son menores de 18 años. Creemos que el matrimonio infantil es una violación extrema de los derechos de los niños y niñas, ya que destruye su infancia y su vida. Como seres humanos, los menores tienen derechos que deben tenerse en cuenta y hay que poner fin al matrimonio infantil.

En nuestros países vemos que una de las principales causas del matrimonio infantil es la pobreza. Muchos padres de familias pobres consideran a los niños y niñas como una fuente de riqueza y tienden a entregar a sus hijas para que se casen a cambio de ganado o del dinero que tanto necesitan.

Otra causa del matrimonio infantil es el pago de deudas. En algunas comunidades africanas, cuando se tiene una gran deuda con alguien y no se puede pagar, se le ofrece a uno de sus hijos a cambio.

Los prejuicios sociales son otra razón para el matrimonio infantil. En algunas zonas remotas, cuando las niñas llegan a la adolescencia, sus vecinos van a las familias de las niñas y les piden que se casen.

El matrimonio infantil también se produce debido a algunas culturas y tradiciones según las cuales, cuando una niña llega a la pubertad, se considera que está preparada para el matrimonio. A veces, a pesar de que hay leyes impuestas contra el matrimonio infantil, no se aplican, por lo que se puede llevar a cabo una boda con una niña, aunque sea un delito.

Por ejemplo, a una amiga la casaron porque sus padres eran pobres. Creían que una niña no puede aprender, la disuadieron de ir a la escuela y en su lugar se dedicó a ayudar a su madre en las tareas domésticas. Cuando llegó a la pubertad, la llevaron a un lugar donde se enseñaba a las niñas a cuidar de sus maridos y a respetar a sus suegros. Después, la casaron con un hombre mucho mayor, de 29 años.

Todos los niños y niñas de una comunidad deben conocer sus derechos en relación con las leyes y políticas sobre el matrimonio infantil. Los gobiernos deberían concienciar en las escuela y en la universidad sobre las pésimas consecuencias del matrimonio infantil y popularizar las vias para pedir ayuda para denunciar los casos de matrimonio infantil. El gobierno también debería asegurarse de que las personas implicadas en el matrimonio infantil reciban un castigo estricto y hacer que la gente conozca el castigo.

 

¿Por qué estamos preocupados?

Porque el matrimonio infantil solo ofrece privaciones, sumisión, violencia y servidumbre. Los niños y especialmente las niñas afectadas suelen abandonar la escuela, lo que les priva de aprendizaje y de oportunidades económicas en el futuro.

El aumento del hambre y la pobreza desde que se produjo la pandemia de la covid-19 está provocando un aumento del matrimonio infantil. La falta de conocimientos y el analfabetismo son también un problema importante. Si la gente no está educada para saber qué hacer, casará a sus hijas. A veces, obligan a las niñas a ir con hombres por dinero si no hay comida en casa. Esta forma de explotación y abuso sexual es devastadora y les causa un trauma de por vida.

Sabemos que el embarazo adolescente es una de las principales causas del matrimonio infantil en nuestras comunidades. Por tanto, es importante concienciar a los menores para que aprendan a valerse por sí mismos durante la transición a la edad adulta. Cuando las niñas se convierten en esposas y madres son especialmente vulnerables a los problemas de salud mental, y a menudo sufren complicaciones de salud sexual y reproductiva debido a que tienen bebés antes de que su cuerpo esté preparado; algunas de ellas mueren durante el parto. Trágicamente, a veces muere la madre, a veces el bebé y a veces ambos.

 

Entonces, ¿qué hay que hacer?

 Como activistas y miembros de los Parlamentos Infantiles, hemos descubierto los efectos perjudiciales del matrimonio infantil en las niñas y, lo que es más importante, cómo abogar por su fin. Por ejemplo, en nuestras escuelas podemos formar grupos de defensa dirigidos por menores para que lideren campañas contra todas las formas de violencia contra nosotras, especialmente el matrimonio infantil. Además, hemos aprendido a involucrar a nuestros padres, madres y a otros adultos responsables para garantizar nuestros derechos y para debatir juntos cómo podemos poner fin al matrimonio infantil en nuestras comunidades. Por ejemplo, al informar a los jefes de nuestra comunidad cuando una niña se casa a una edad temprana, pueden seguir el caso y conseguir salvarla del matrimonio, llevarla de nuevo a la escuela y castigar a los hombres que se casan con ella.

Para proteger nuestra infancia, debemos acabar con el matrimonio infantil. Porque nadie tiene derecho a arruinar nuestra infancia. Puesto que los niños y niñas son el presente y el futuro, ¿cómo se puede asegurar el futuro entre cuatro paredes cuando una niña se casa? Debemos luchar para salvar el futuro no solo de las niñas, sino de los países  y del mundo.

Por lo tanto, pedimos:

  • Prohibir todo matrimonio infantil por debajo de los 18 años en todos los países del mundo.
  • Prohibir la opción de casar a las niñas con el consentimiento de sus padres. Esto hace que corran un gran riesgo, ya que en muchas comunidades rurales, la gente respeta más el liderazgo consuetudinario que la ley nacional, y sigue casando a sus hijos/hijas.
  • Capacitar a las niñas y a los niños para que sean valientes y se atrevan a denunciar los matrimonios infantiles a las autoridades locales. Esto ayudará mucho si los propios niños están en contra de esta práctica.
  • Dejar de ver a las niñas como una carga y al matrimonio infantil como una solución para acabar con la pobreza. Ambas cosas no son ciertas.
  • Proporcionar más y mejor educación a las niñas y mantenerlas en la escuela.

Y queremos que nuestros gobiernos controlen y hagan cumplir las leyes que protegen los derechos de los menores. Necesitamos un movimiento social contra el matrimonio infantil en el que la comunidad, el gobierno y las ONG trabajen juntos para que la sociedad esté libre de violencia para todas las niñas.

Acabar con el matrimonio infantil es nuestro compromiso más audaz, y debemos centrarnos en conseguirlo lo antes posible.

Únete a nosotros en este objetivo y firma ahora un compromiso para acabar con el matrimonio infantil. No esperes ni un día más para pasar a la acción por nosotras y con nosotras. 

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