2,5 millones de niñas refugiadas necesitan protección urgente

2,5 millones de niñas en África Oriental necesitan protección urgente

Las niñas en Burundi, la República Democrática del Congo, Etiopía, Kenia, Ruanda, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Tanzania y Uganda han compartido sus experiencias que se recogen en el informe Girls on the Move. Este informe hace un llamamiento a los responsables internacionales para asistir y proteger a las niñas desplazadas por las crisis humanitarias.

Los niños están en movimiento. En la región de África Oriental, se estima que más de 5 millones de niños han migrado a través de las fronteras o han sido desplazados por la fuerza en su propio país. El desplazamiento forzado está empujando a más y más niños fuera de sus hogares y comunidades, escapando de la violencia de la guerra y el conflicto,  para caer en otras formas de violencia. Las niñas son particularmente vulnerables y necesitan especial protección.

Todos los días, las niñas en movimiento en el Este de África se enfrentan a una variedad de violaciones de derechos, que incluyen: explotación y violencia, separación de sus familias, privación de servicios esenciales, reclutamiento por grupos armados, abuso sexual y matrimonio infantil.

El informe Girls on the Move da voz a las niñas refugiadas o desplazadas internamente de Burundi, la República Democrática del Congo, Etiopía, Kenia, Ruanda, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Tanzania y Uganda para compartir sus experiencias e insta a las agencias de ayuda, los gobiernos y los tomadores de decisiones a actuar.

"Conocimos a muchas niñas en 10 países distintos que se vieron obligadas a abandonar su educación porque fueron expulsadas de sus hogares debido a un conflicto o por un desastre natural", dice Brenda Kariuki, Directora de Advocacy de World Vision en África Oriental. "Demasiadas han sido separadas de sus familias y han sufrido abandono, abuso, explotación o violencia sexual".

  • Cuando Faiza, de República Democrática del Congo, tenía 15 años, su aldea fue atacada y ella capturada, violada y obligada a casarse con su violador. Durante dos años estuvo cautiva, quedó embarazada y tuvo una niña. "Mi vida se convirtió en una pesadilla, llena de problemas y de enfermedades. Sufrí mucho y en ocasiones, pensé en quitarme la vida". Cuando tuvo oportunidad de huir, Faiza dejó a su bebé y cruzó tres países para llegar a un campamento de refugiados en Kenia.
  • También Jackeline, de 14 años, se vio obligada a dejar a su abuela y huir de Sudán del Sur por su cuenta cuando estalló la lucha en su aldea. Como refugiada sola en Uganda, sentía que la única forma de sobrevivir era casándose. "Necesitaba a alguien que pudiera cuidarme para sobrevivir. Quería volver y reunirme con mi abuela, pero temía que estuviera muerta. Busqué un hombre y le pedí que se casara conmigo", recuerda Jackeline.
  • En Tanzania, Scola, de 16 años, se convirtió en refugiada después de huir de su pais sola e hizo todo lo que pudo para adaptarse a su nuevo entorno y sobrevivir. "Todavía creía que podía tener un futuro, una buena vida. Me volví sexualmente activa y comencé así a ganar algo de dinero", dice Scola.

"Todos los niños que conocimos nos dijeron que esta no es la vida que quieren. Los traumas de la guerra, el desplazamiento forzado y los desastres naturales han dejado a demasiados niños extremadamente vulnerables, despojándolos de sus salvaguardias habituales, colocándolos en situaciones de alto riesgo, abuso o explotación, y con frecuencia provocando ciclos continuos de miedo y agresión", dice Brenda.

Debemos asegurarnos de que los niños sean lo primero cuando respondamos a situaciones humanitarias y de que estén a salvo. Las niñas que han huido de sus hogares deben poder ir a la escuela y tener acceso a ayudas para superar las secuelas de la violencia que pudieron haber presenciado o experimentado.