Niños refugiados en Bangladesh con riesgo real e inmediato de trata

Niños refugiados en Bangladesh con riesgo real e inmediato de trata

Es habitual ver un número alarmante de niños desplazados y no acompañados que son víctimas de abusos sexuales, trata y explotación, y los niños que huyen de Myanmar no son una excepción.

"Los problemas de protección infantil están en el centro de la crisis de refugiados, que incluyen el matrimonio infantil, la explotación infantil y la trata de personas. Con diferentes grupos de traficantes activos en la región, los niños y adolescentes, especialmente las niñas, son vulnerables al tráfico", dice Tanzina Akter, Coordinadora Nacional de Protección Infantil de World Vision Bangladesh.

Desde finales de agosto, 605.000 personas han cruzado la frontera hacia Bangladesh, escapando de la violencia en Myanmar. Hasta un 60% de estos son niños y muchos han sido separados de sus padres.

"Esto significa que son objetivos fáciles para los traficantes. También significa que su seguridad requiere mucha más atención que la que está recibiendo actualmente", dice Akter.

La historia de Fiza

"Eran la 1am. Él ya había cogido a mi hijo menor, Fiza de 4 años, pero sus manos rozaron accidentalmente a mi hija mayor que se levantó con un grito y comenzó a gritar", dice Razia de 35 años.

Cuando llegaron al campamento de refugiado Razia y su esposo hicieron todo lo posible para proporcionar un espacio seguro para sus hijos; alfombrar el barro mojado y hacer paredes con una delgada lámina de plástico.

"No hay paredes permanentes a los lados de la tienda. Por un lado está completamente abierto. Las paredes del refugio son tan delgadas que cualquiera puede abrirlas. Esa noche fue la más impactante. Estaba oscuro pero la luna irradiaba algo de luz. Estábamos todos dormidos. Dormimos con mi hijo pequeño en el medio y los niños mayores duermen a los lados. Un hombre entró en nuestra tienda y cogió a mi hijo de 4 años".

Su hija, viendo la silueta de un extraño, dejó escapar un fuerte grito, despertando a la familia.

"Cuando mi hija gritó, todos nos levantamos. El intruso dejó al niño y corrió. No pudimos atraparlo", dice Razia.

La experiencia de Razia nos da una idea del peligro que enfrentan todos los niños y más aún aquellos que han sido separados de sus padres. Se necesita estar al tanto de los riesgos reales que enfrentan los niños refugiados, y tomar medidas intencionales para ampliar los programas para protegerlos.