"Si no fuera por su apoyo, no podríamos acceder al mundo moderno"

"Si no fuera por su apoyo, no podríamos acceder al mundo moderno"

"Antes solía ver ordenadores en las tiendas por la calle y me preguntaba cómo sería tocar uno", dice James, de 14 años, en Juba. Al igual que casi todos los niños en edad escolar de Sudán del Sur, James no tenía acceso a la tecnología que casi todos los niños tienen en países de altos ingresos desde que están ingresan en el colegio.

Por Mark Nonkes, asesor de comunicación de World Vision de Africa Oriental- Emergencias.

Aquí, las lecciones siempre se escriben con tiza y las tareas siempre se realizan en cursiva. En Sudán del Sur, el acceso a ordenadores y smart phones es uno de los más bajos del mundo. El conflicto, las bajas tasas de educación y la pobreza impiden un uso generalizado de estas tecnologías. Pero James y los otros niños sabían que esto no era lo que estaba pasando en otros países: "Hay cosas a las que se necesita acceder, que ni siquiera están en tu mente pero que puedes aprender cuando tienes un ordenador", dice James, estudiante de 5º grado.

Su sueño era entrar en el mundo digital. A principios de este año, tuvo la oportunidad.

World Vision instaló cuatro ordenadores en la biblioteca de la escuela a la que asiste James. Compartidos entre más de 400 estudiantes de los Grados 5º a 8º, cada alumno tiene acceso individual durante un rato a los ordenadores, con la ayuda de un instructor voluntario.

"Los traemos en grupos, ocho personas de una vez, y les enseñamos durante 30 minutos. Les mostramos cómo encender y apagar el ordenador, cómo escribir y cómo usar Microsoft Office", dice Natana Stephen Charles, de 25 años, instructora voluntaria y estudiante universitaria de Magisterio. Natana, quien acompaña a los estudiantes en el proceso durante varias sesiones, dice que "en un mes, son completamente funcionales".

"Todos los niños deben saber cómo usar un ordenador. Estamos en un mundo modernizado donde todo requiere ordenadores. Si ellos (los estudiantes) no pueden usar uno, significa que no pueden seguir el ritmo", agrega Natana, quien creció como refugiada en Uganda y regresó a Sudán del Sur para ayudar a reconstruir su país a través de la educación.

Inspirar a la próxima generación y garantizar que tengan acceso a las herramientas de aprendizaje modernas, incluidos los ordenadores, es clave para transformar vidas y terminar con el conflicto, cree Natana: "cuando veo a un alumno encender una computadora por primera vez, me siento feliz, sonrío".

Para James, encender el ordenador por primera vez parecía mágico: "cuando lo usé por primera vez, fue aquí en la escuela. Me sentí muy bien, me reía", dice James. Está decidido a que un ordenador lo ayude a perseguir su sueño de convertirse en científico.

Isaac también, un estudiante de 8º grado, aprendió a usar el ordenador este año en la nueva aula de informática: "si sabemos cómo usar el ordenador, mejoraremos en el futuro. Siempre vengo aquí en mi tiempo extra, varias veces a la semana. Sigo queriendo saber cómo hacer más cosas con él", dice Isaac.

Mientras tanto, John, de 13 años, está tratando de aprender a escribir a ordenador: "me encanta el ordenador. Para cuando termine la escuela, podré hacer todo con él", dice.

World Vision ha instalado aulas de informática en cinco escuelas primarias como parte del trabajo de la organización para ayudar a 51.916 niños a tener acceso a la educación en Sudán del Sur.

"Asegurar que los niños permanezcan en la escuela requiere acceso a una educación de calidad equitativa que promueva oportunidades de aprendizaje permanente para todos", Moses Omara, asesor educativo de World Vision en Sudán del Sur.

Para la próxima generación, el acceso a los ordenadores es realmente algo revolucionario, un punto de inflexión.