Coronavirus: Preparados para actuar en los países en vías de desarrollo.

Prevención en epidemias

A medida que se propaga el coronavirus, el mundo observa si organizaciones humanitarias como la nuestra han aprendido de experiencias pasadas. En la última década, World Vision ha sido testigo del impacto devastador y debilitante del Ébola en África Occidental y la República Democrática del Congo, la pandemia mundial de H1N1 y el Zika en América Latina.

Como organización comunitaria cuyos miembros del personal provienen principalmente de comunidades afectadas, los responsables sanitarios no solo están ayudando a los extraños que sufren. Los hombres, mujeres y niños afectados por brotes de enfermedades a menudo son amigos, vecinos, colegas o familiares.

Afortunadamente, la esperanza se abre camino incluso en este tipo de situaciones. Con cada enfermedad mortal, organizaciones como la nuestra han aprendido lecciones importantes sobre la respuesta epidémica. Los países afectados también aprenden de las pandemias y han mejorado los recursos y el apoyo para fortalecer sus sistemas de salud, evitando así amenazas futuras. Sin embargo, muchos sistemas de salud todavía son demasiado frágiles para manejar de manera efectiva los brotes de enfermedades.

Los países con menos recursos para afrontar epidemias son más vulnerables.

Las personas vulnerables y las personas con salud frágil que viven en lugares con sistemas de salud inadecuados no tendrán acceso a los mensajes de prevención, evaluación y gestión de contagios. En las áreas donde ya existen altas tasas de desnutrición, malaria, VIH y SIDA, tuberculosis y diarrea, las personas serán más susceptibles al virus.

En este punto, parece que el coronavirus tiene más probabilidades de atacar a los adultos. Esto, por supuesto, incluye a los padres y, en particular, a los abuelos, que a menudo suelen tener un papel importante en la educación y cuidado de los niños. Cuando los miembros de la familia están enfermos y no pueden trabajar ni poner comida en la mesa, los niños corren un mayor riesgo de desnutrición, diarrea y otras enfermedades mortales.

Cuando los padres y los abuelos mueren, los niños, particularmente aquellos en contextos frágiles, quedan expuestos y vulnerables a todo tipo de violencia, abuso y explotación, incluida la necesidad de vender sexo solo para sobrevivir.

Además, cuando los sistemas de salud se ven colapsados por un aumento en los casos de este tipo de enfermedades, pueden desviar su tiempo y recursos de las intervenciones de rutina que mantienen a los niños pequeños sanos y a salvo.

World Vision remarca 3 puntos importantes para proteger a los niños:

De lo aprendido de nuestro personal, socios y comunidades sobre la propagación y el impacto de enfermedades como el coronavirus, hacemos hincapié en tres puntos necesarios para ayudar a proteger a los niños en países vulnerables:

  •  Los países que tienen sistemas de salud y economías fuertes deben ayudar a aquellos que no tienen la capacidad de actuación ante epidemias de este tipo. Sin este apoyo, las personas más pobres del mundo seguirán teniendo un mayor riesgo de contraer la enfermedad por coronavirus y los brotes pueden resultar especialmente devastadores. Si esas solicitudes de apoyo caen en oídos sordos, la enfermedad también tendrá más probabilidades de extenderse a más y más lugares.​​​​​​
  •  Los gobiernos deben invertir en capacitar a los trabajadores de salud de la comunidad como trabajadores de primera línea para abordar esta crisis. En los países donde es difícil llegar a los servicios de salud formales, los trabajadores de salud comunitarios son la clave para hacer llegar a las personas locales las pautas de higiene y salud, derivar a los pacientes y recopilar datos que son vitales para frenar la expansión de este tipo de virus. 
  • Los expertos coinciden en que uno de los pasos más importantes para generar confianza es contar con la participación de los líderes locales de fe y de la comunidad, para transmitir mensajes de salud y dar apoyo a los miembros de la comunidad. Su papel puede ser fundamental para frenar la propagación de enfermedades como el coronavirus. Al capacitar a sacerdotes, pastores e imanes sobre cómo compartir mensajes cruciales de salud con sus comunidades, World Vision ayudó a combatir los brotes de ébola anteriores. Descubrimos que cuando la persona que se dirige a ellos es valorada y respetada por la comunidad, la cooperación de las personas, vital en estos casos, es mayor.

Con la propagación del virus en varios puntos del planeta, debemos recordar lo que hemos aprendido en emergencias de salud pública. Debemos estar preparados para poner en marcha un plan de contención de manera efectiva para ayudar a salvar a tantas personas como sea posible y proteger la vida y el bienestar de los niños más vulnerables.